Mi gran experiencia con Evolución


En Evolución hemos recibido esta carta de un familiar que vino en busca de ayuda. Nos agradece la labor que realizamos con su familia. Gracias a testimonios como éste seguimos en nuestro empeño de ayudar a familias que puedan encontrarse en una situación similar.


Soy uno esos tantos familiares anónimos que sufren el problema de la drogadicción o el alcoholismo en su entorno familiar diario.

Y hoy quisiera escribir sobre la gran experiencia que he vivido a lo largo de casi dos años, en los que se han entrecruzado toda clase de conflictos y sentimientos, pero que con mucho gusto volvería a repetir.

Pero para poneros en antecedentes me tomare la libertad de hacer una pequeña introducción y así se comprenderán mejor mis palabras.

Somos nosotros los que trajimos a nuestro hijo/a al mundo, los que cuidamos del él o ella a dar sus primeros pasos inciertos, los que amamos, protegimos y guiamos sus valores su felicidad y prosperidad….todo ello es lo que hace sean parte inseparable de nuestra vida.

Por ello es sumamente difícil para unos padres enfrentarse a la triste realidad que su hijo/a se encuentra ahora dominado/a por la destructiva enfermedad del alcoholismo y la drogadicción, ya que por lo general siempre van unidos. Porque el amor que les tenemos nos lleva a verlos siempre como nuestros pequeños, nuestros niños, lo que nos hace sobreprotegerlos.

Los padres perdonamos y protegemos y nos hacemos la ilusión de que así los estamos ayudando y los queremos más….

Por otro lado es normal que los padres tengamos siempre en mente las mismas preguntas sin respuesta cuando en casa tenemos este problema.

¿Dónde falle?, ¿Cómo pude haberlo evitado?, ¿Algo hice mal y este es el resultado?….somos unos malos padres.

Pero ante todo ello solo hay una respuesta que es “ Aceptar el Hecho” y darnos cuenta que es una enfermedad crónica como otras tantas, que nosotros solos no podemos controlar y que como cualquier tipo de enfermedad buscamos lo mejor……… la diferencia que esta enfermedad solo tiene tres caminos; Centros de Ayuda, Cárceles y Cementerios”.

Por suerte para nosotros escogimos Centros de Ayuda.

Hubo un día en el que esta persona (que por respeto no diré su nombre), impulsado por su propio e inaguantable sufrimiento y hundido en un profundo abismo de desesperación me pidió de una cierta manera que lo rescatara de las pesadas cadenas de su adicción.

Y a partir de ese momento es cuando comienza mi gran experiencia en el centro de ayuda “Evolución”, que significa: Cambio o transformación gradual de algo, como un estado, una circunstancia, una situación, unas ideas, etc.

Y ya lo creo que existe la transformación, pero no solo de los adictos sino de todos los que intervenimos en el proceso de ayuda hacia nuestros hijos o familiares.

Los familiares de adictos guiados por unas excelentes profesionales nos reuníamos para ver nuestros problemas en común y compartir nuestras experiencias, para darnos cuenta que no hay ninguna vergüenza ni complejo en nuestra situación, con el buen criterio de tratar de ayudar a nuestros hijos enfermos. De esta manera, nos ayudamos a comprender entre nosotros mismos el problema a que nos enfrentamos, para de una manera mejor tratar de resolver constructivamente todo aquello que se nos va presentando a lo largo del tiempo que dura el programa.

Te das cuenta que el programa no está centrado en enseñar a tu hijo/a, sino que todos juntos aprendemos a sacar nuestros miedos y frustraciones, lo que nos hace ver y aceptar que somos impotentes ante la adición de nuestros seres queridos y que su cambio de actitud, con frecuencia los impulsa a refugiarse en esa propia adición.

Porque aunque no lo veamos ellos también tienen sus propios miedos y complejos que son los que posiblemente les llevara en su día al consumo.

Consideras a lo primero que el objetivo de estas profesionales es ofrecernos consuelo y esperanza, pero lejos de la realidad, ya que aprendes a ayudar, construir, fortalecerte, alejar tus temores, sacar de ti tus complejos, etc…. te orientan, te dan información, valor y fuerzas que te permitirán enfrentarte a ese problema.

Por otro lado se aprende que todo tiene un comienzo, pero también percibes que todo tiene un final.

Mi experiencia es que no te avergüences, ni te sientas culpable, ni seas un mero espectador de las reuniones ya que cuanto más tarde te des cuenta de la realidad más tarde llegaran los resultados.

Cuando llegamos juntos al programa yo pasaba por una situación bastante sensible psicologimante, perdido en mis propios sentimientos, indefenso e incapaz de distinguir la realidad con la ficción, el bien del mal, lo que me hacía aún más inepto para poder ayudar….pero entonces entre de lleno y llore, aflore mis sentimientos hacia los demás familiares extraños hasta ese momento para mí…..meses más tarde había cogido tal fuerza que hasta llegue a quererme a mí mismo y como no a los demás.

Y aunque yo no era el que tenía el problema de drogadicción, está muy claro que si el padre/madre o familiar que tiene que ayudar no está bien, poco puede ayudar, porque las adiciones son problemas retroactivos de las personas que las tienen.

Por ello aprovecho para dar mil gracias a estas dos profesionales que componen el equipo de “EVOLUCION”, ya que el programa que ofrecen ayuda a todos para que todos podamos comprender y ayudar de una mejor manera a los demás.

GRACIAS Y MIL GRACIAS.

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