El amor adictivo


Sin ti no soy nada…

¿Os resulta familiar esta expresión?

Se acerca San Valentín y en Evolución, como centro dedicado a la terapia de adicciones, no podemos por menos que dedicar un artículo a un aspecto de las relaciones sentimentales que es tóxico y es fuente de conflictos e infelicidad.

A menudo tenemos que atender a clientes que nos dicen cosas como las siguientes: “quiero compartir contigo mis sentimientos: aunque ya pasaron seis meses, aún están conmigo esas heridas del pasado. Sigo elaborando el duelo, pensando en todo lo que di, en todo lo que fui solidaria y cuánta manipulación hubo por parte del otro. Hoy me siento cansada de tanta lucha. Realmente no me arrepiento de lo que di, porque lo hice de corazón. Sé que me equivoqué de sujeto ¡eso es todo!

¿Hasta dónde debo llevar mis esfuerzos para que una nueva relación florezca? ¿Hasta dónde debo seguir el llamado de mi corazón? ¿Hasta dónde debo meter un freno con la razón?

La verdad es que las personas que llegan a nuestras vidas siempre dejan una huella en nosotros y nunca volvemos a ser los mismos de antes, y es que no es necesario borrarlas para que nuestra vida continúe. Cuando amamos de verdad, damos a la otra persona una parte de nuestro ser que se queda como huella en el otro ser, tenemos que aprender una nueva vida y seguir adelante con nuevas ilusiones y nuevas formas de vida y sin extrañar lo perdido y sólo recordar lo que se tuvo. no es que te engañaran ni te manipularan, seguro que te amaron a su manera de acuerdo a su situación (que nunca fue la misma situación ni la misma forma que la tuya).

Uno nunca debe arrepentirse de lo que hace y de lo que da, porque en esos momentos uno siempre pensó y creyó que era la mejor opción y seguro que así lo fue, ahora son otros momentos y quizás eso ahora ya no funcione. ¡Seguro que no te equivocaste de sujeto! Ese es el que tú necesitabas para darte cuenta que ahora, aun estando sola, vales y tienes seguridad como persona y que puedes relacionarte con los demás con la mayor facilidad. Lo que pasa es que la mayor parte de las veces tenemos pensamientos negativos en forma involuntaria, pero te pido que, por favor, ahora te pongas a analizar qué de bueno te dejó haberlo conocido y también qué de bueno te dejó haber terminado esta relación, y verás que tendrás mucho que agradecera esa relación que ya terminó (a eso se llama perdón).

Nunca pienses que tienes miedo de volver a amar y la medida para que la razón entre en el corazón puede ser cuando empieces a depender del otro, ahí es cuando perdemos de vista nuestras propias metas y, a veces, hasta nuestros roles y, como en las adicciones, viene la necesidad incontrolable del otro. Hay que amar hasta donde no nos dejemos de amar a nosotros mismos como personas, hasta donde nosotros valemos por nosotros mismos y no por el otro, hasta donde nuestra necesidad no invada las libertades del otro, hasta donde nuestra felicidad no dependa del otro, hasta donde nuestra seguridad esté dentro de nosotros y no en el otro. El amor es un hecho en la vida y nadie escapa de sus efectos, es verdad que uno puede vivir sin amor, pero el amor hacia uno, hacia los demas, hacia la vida, son elementos necesarios para las relaciones sanas, no dependientes.

El amor es mucho más que la atracción y la compatibilidad sexual. Una adicción al amor frecuentemente va de la mano de una baja autoestima, un temor al dolor, a la pérdida, al fracaso, a la culpa, a depepcionar a alguien, al rechazo, a estar solos.

La necesidad de estar cerca de otras personas y de ser especial para alguien parece ser una característica innata que nos hace humanos, también la cultura y la sociedad favorece esta dependencia. Y al hacer énfasis en que no podemos vivir sin otra persona, desarrollamos la falsa creencia de que la unión entre dos dependencias es la mayor experiencia emocional; también el deseo de satisfacer necesidades no cubiertas en la infancia puede llevarnos a la adicción del amor (en todas éstas nos dejamos llevar por las sensaciones).

Para finalizar, os exponemos algunas de las principales características del amor adictivo:

  1. Se sienten consumidos. “Debo tenerlo conmigo o no puedo seguir adelante”.
  2. Incapacidad de definir los límites del ego. La otra persona domina nuestro ego, la otra persona siente y piensa por uno mismo, o uno piensa y siente por el otro.
  3. Muestran sadomasoquismo. Uno lastima y el otro parece disfrutar que lo lastimen.
  4. Temen dejar ir a la pareja. Hacen hasta lo imposible por mantener una relación patológica para evitar la aflicción, sin darse cuenta que la aflicción es una respuesta natural y curativa a la pérdida y todos los seres humanos tenemos la capacidad de manejar el dolor.
  5. Temen riesgos y cambios a lo desconocido. Los adictos al amor temen sacar lo bueno de una relación perdida y tomarlo como una buena experiencia para mejorar como personas.
  6. Experimentan poco crecimiento individual. Gastan más energía en cómo mantener esa relación patológica, que en cómo lograr su crecimiento personal, en su autorrealización.
  7. No experimentan la verdadera intimidad. No existe la confianza ni la franqueza, se manejan con mentiras y, por lo tanto, se suprime el intercambio de ideas, sentimientos y acciones.
  8. Dan para obtener algo a cambio. Aquí no existe la espontaneidad, se da para recibir.
  9. Tratan de cambiar a los otros. Puesto que necesitamos al otro para sentirnos completos, intentamos cambiarlo y sacar sus fallas.
  10. Necesitan al otro para sentirse plenos, equilibrados y seguros. Paradójicamente, se necesitan uno al otro, pero se destruyen a la vez lentamente.
  11. Exigen y esperan amor incondicional. Está bien que nos guste recibir amor incondicional pero exigirlo es una expectativa poco realista porque no sabemos si el otro puede darnos lo que no recibió de niño o lo que tampoco nosotros estamos dispuestos a dar.
  12. Temen al abandono aun en una separación cotidiana. Siempre están temerosas al abandono y no son capaces de mantener recuerdos felices de su pareja.

Bueno, una vez prevenidos contra el “Amor adictivo”… ¡Feliz San Valentín, tanto si tenéis pareja como si no!

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *